Ana María, el peor restaurante que he probado
Fui a cenar al "famoso" restaurante Ana María y fue una experiencia bastante mala, para nunca más volver y no recomendárselo a nadie. La entrada era un jardín de mariscos congelado, donde el ceviche estaba cortado en trozos tan grandes que en el centro no tenía sabor a nada. El jabalí a la olla que pedimos estaba seco, como un tronco leñoso. Quizás adivinando esto, pedimos una ensalada para acompañar, sin embrago, el mozo dice con prepotencia que es mejor acompañar con papas doradas (que no tenían nada de dorado) por lo "jugoso" del jabalí. ERROR, el jabalí era tan seco que se tuvo que pedir más bebestible para tragarlo, además tenía un montón de grasa. Otra persona de mi mesa pidió un corte a las brasas, recalcando dos veces que fuera bien cocido. Se lo traen y venía totalmente crudo por dentro. Se le pide al mozo que por favor sea cocido, se lo lleva y vuelve igual. Decidimos pedir llevarnos parte de la carne asada-cruda y parte demi plato, un pato a la orange que tenía más huesos que carne. Sin imaginarnos qué más podría pasar, cuando nos íbamos revisamos con más detalle la cuenta y oh, más sorpresas, habían cobrado 700 pesos por los mini envases donde nos llevamos la comida. Primera vez que me sucede en un restaurante, ni en los boliches de completos me habían cobrado la cajita donde te los dan. Otra decepción: las papas fritas pedidas como acompañamiento, de 2100 pesos, junto con ser una pequeñísima porción eran de bolsa prefritas. Había leído comentarios buenos de este restorant, los que creo eran falacia absoluta. Y un consejo amigos, no se crean a ojos cerrados los comentarios positivos y maravillosos de muchos locales, pues varios son falsos para atraer clientela. Lo comprobé con este local y en otros también ha pasado.