Por esas cosas de la vida no muy planificadas, estuve en Montevideo. Quizás por haber leído "Una vida luminosa", Montevideo se me hace una ciudad increíble. Con una rambla de kilómetros, y la posibilidad de sentarse a mirar el mar mientras los mismos porteños llegan con sus mates. Al principio pueden parecer algo hoscos, pero son gente bonita y muy agradable.
En comida, pese a lo turístico, el Mercado es con todo. Y si no tiene problemas de colesterol, como el suscrito -de tanta neura-, lo va a disfrutar y se va a sentir en el cielo. En el preciso sentido que describe Levrero.
Está muy lleno siempre. La gente es muy atenta y alegre. Y no sólo porque se trata de un negocio. Sino porque, me parece, que les resulta natural. Lo que se agradece.
Ud. puede comer lo que guste. Pagar por lo que come, o arriesgarse por una suma, y comer todo lo que quiera. Mucha broma, mucho grito. Los precios son muy asequibles. Eso sí, cerca del mercado no hay casas de cambio -al menos yo no vi ninguna-, por lo que se le sugiere haber cambiado antes. Y muy limpio.
Como para quedarse toda la vida. Considérelo si alguna vez va a Buenos Aires, y desea escapar de los malls y esas cosas.
Slds. r.












Ni idea quien era Mario Levrero (hasta ahora), pero las fotos de la parrilla están geniales. Gracias por compartir.