El lunes 26
de enero fuimos a cenar con una prima de Valeria y su esposo a El Chiringuito
que está en Puerto Velero. Si bien el restaurant se encuentra en la orilla de
la playa, cosa que en general para nosotros genera un cierto atractivo, este no
es muy interesante en terminos de arquitectura y por lo tanto no logra lucir
como hubiesemos esperado. Pasando por alto este punto que es más accesorio y yendo
al tema gastronomico directamente, tenemos que decir que la cena fue menos que
regular, por lo cual no consideramos recomendable este restaurant. Desde el
comienzo, tomó su tiempo en que llegara un mozo con la carta. Esta no era muy extensa y con platos bastante
comunes. Nada distinto como para sorprender. Como la idea era compartir un rato
agradable, pasamos por alto el tiempo de la demora. Lo bueno fue eso si, que de
ahí en adelante el mozo que atendió nuestra mesa fue súper agradable y
proactivo, mostrando buena disposición para solucionar algunos inconvenientes.
Partamos por el vino. La carta de vino nos pareció bien completa en términos de
cepas que tenía, cosa que nos animó a pedir un vino un poco más complejo. Sin
embargo luego de solicitar el vino, pasado unos cinco a diez minutos, volvió el
mozo a decirnos que no quedaba ese vino. Con la carta nuevamente en mano,
pedimos otro vino. Ahora en un plazo más breve, vino a decirnos que tampoco
tenían ese vino. Esta vez llegó con varias botellas en la mano, para que
eligieramos dentro de lo que había. Como solicitamos nuevamente la carta,
volvió esta vez con la carta y una sugerencia de la cepa que estabamos buscado
aunque de otra viña. Al parecer el tema de la escazes de vino se habría
producido el fin de semana anterior cuando hubo una fiesta ochentera y al
parecer gran parte de los vinos se habían consumido durante ese evento. Para no
dilatar más la cosa, nos quedamos con el vino que él nos sugerió y que tenía en
la mano. También habíamos pedido agua mineral sin gas, cosa que tampoco había.
Por lo cual tuvimos que tomar con gas. Yendo a los platos solicitados, Valeria
y su prima pidieron Fetuchinis con mariscos, los cuales estaban buenos y en su
punto. El esposo de la prima pidió un filete con una salsa que en este momento
no recuerdo. Este filete lo pidió con un acompañamiento de vegetales en los que
se encontraban unos porotos verdes, cosa que luego de un par de minutos de
solicitado nos enteramos que tampoco había,
por lo cual pidió otro acompañamiento. Yo por mi lado pedí un congrio a lo pobre
(como estoy de vacaciones, me olvido del colesterol por un rato), el cual no
estaba como hubiese esperado. El congrio venía como arrebatado, es decir, con
la costra “bien dorada”, pero en el centro venía frio. Una lata, para tan
sabroso pescado. El resto, es decir, las papas fritas, la cebolla y los huevos
estaban bien, pero la idea no era comer chorrillana si no que un congrio con su
acompañamiento. De postre nada especial
que comentar. En término de precios, si bien no recuerdo el valor de cada
plato, la cuenta salió en torno a los
30.000 pesos la pareja con propina incluida. Como visión general, hay 2
cosa con potencial de mejora (para verlo por el lado positivo) uno de ello es
la logistica, ya que no puede ser que no queden tantas productos de la carta y
justo en la mitad de la temporada y lo otro es que no maltraten al congrio de
esa manera.













Para salir a comer en puerto velero es mucho mejor ir al restaurant de la marina que al chiringuito, que nunca ha sido bueno.