Fuimos a la casa de Pablo Neruda en Isla Negra, y decidimos ir a almorzar por el sector.
Vimos varias "picadas", hasta que encontramos este restaurant - hostería, que se veía un poquito más "elegante" y estaba cerca del mar.
El lugar se ve bien bonito, muy de playa del litoral central.
Nos sentamos, nos trajeron la carta, y vimos que era bastante cara. Casi ningún plato bajaba de los $ 10.000.- Pero en fin, había que probar.
Fui al baño a lavarme las manos: la higiene deficientísima, y ni siquiera había jabón o (señales de él en mucho tiempo). Un restaurant con esos precios no puede no tener jabón!!
Sigo: La carta, bastante básica: corvina con agregado, congrio con agregado, reineta con agregado. Nada que ver que te cobren 10 lucas por algo así.
Yo pensé que para comer congrio frito con papas fritas era mejor que nos fuéramos a algunas de las picadas que ya habíamos visto, y por lo tanto, si iba a pagar 10 lucas por un plato, era mejor pedir algo más elaborado. Así es que pedimos dos "especialidades" de la casa, las que estaban francamente malas. Mucha crema, poco pescado, pocos mariscos, mala combinación. Plato chico: quedamos con hambre. Malo, malo, malo. Mientras tanto una pareja de al lado se quejaba con el mozo por el pisco sour, alegando que el pisco sour era de botella.
Hasta que finalmente se nos acercó la moza, quien nos preguntó con mucho orgullo si nos había gustado. Fue tanta la decepción que le tuvimos que decir: malo y caro. Ante lo cual ella nos contestó que el restaurant era caro, porque los ingredientes eran frescos!
Lo único que faltaba! Que alardearan que los ingredientes eran frescos! Es lo mínimo que uno pide cuando uno va a un restaurant no?????
Finalmente, la cuenta por dos platos malos y chicos más 4 aguas minerales con gas nos salió $ 30.000.- Mucho no?
Lo más seguro es que se calzan a muchos gringos, cobrándoles caro, por poca comida y mala. A nosotros nos dio vergüenza el restaurant. Eso es: UNA VERGÜENZA.
En resumen: malo, caro, un asalto, una vergüenza.












Si bien no conozco dicho restaurant, he pasado por muchas picadas costeras que dejan mucho que desear. Ahora, quiero tomar tu último punto Alejandra, sobre el engaño a los turistas. Estos restaurantes al parecer tienen el concepto que si “es de afuera tiene plata y le podemos vender cualquier cosa, además como no vive acá, no importa porque no va a volver, así que da igual si le gusta o no” pero estan muy equivocados, ya que lo único que logran con eso es que los turistas se lleven una pésima impresión de la atención que se ofrece en nuestro país, y además cuando lleguen a sus respectivas patrias dudo mucho que les hablen bien del país visitado. No se si será por algo de cultura, mala capacitación del personal, no querer hacer las cosas bien, o una suma de todos esos puntos, pero en definitiva terminamos quedando mal todos por estos personajes.
Ojala existiera algún tipo de ente fiscalizador (privado o del gobierno, da igual, con tal que lo haga bien) que velara por la calidad de los productos y servicios ofrecidos en el sector turístico, ya que si no es algo que hagan estas personas por el simple hecho de hacer las cosas bien, entonces que se les exija para no seguir estropeando la imagen de Chile en este ámbito por un par de mediocres. Esta claro que también va por un tema cultural, pero ya a los “grandes” no podemos cambiarlos. Será necesario que se les enseñe desde la cuna a las nuevas generaciones para que cuiden y mejoren nuestra gastronomía, en el colegio por una parte, y si es posible en sus hogares.
Calma no ma, pequeño saltamontes.