Alvaro Portugal

La carta de invierno del Latin Grill

Enviado por Alvaro Portugal el 09 ago, 2016 a las 17:44

Una de las cosas que uno sabe cuando va al Latin Grill es que habrá cocina chilena tratada de una forma inteligente y creativa, quizás algo barroca en algunas casos, pero siempre sabrosa y bien preparada. Luis Cruzat es un incansable buscador de los sabores de Chile, sus productos y sus productores. Se da el trabajo de buscar y encontrar pequeños productores que le entregan productos que mezclados con su creatividad logran grandes preparaciones, como el filete con mote, morchelas y papitas topinambur ($16.900). Los sabores intensos y carnívoros son lo mío, la delicadeza de la comida vegetariana me aburre. Un filete de Angus, en su punto, jugoso y como solo alguien que le gusta la carne lo prepararía, acompañado de un intenso guiso de mote con morchelas... se abrió el cielo y los angeles cantaron cuando probé la primera cucharada.

Si bien uno puede pensar que los restaurantes de hotel son mas bien fomes, con turistas que no quieren salir del hotel, o ejecutivos con cara de aburridos hablando de temas que en el fondo no les interesan, y para rematar con poca gente -que lata son los restaurantes con poca gente- aquí la cosa es diferente. Es cierto que la decoración es mas bien formal y poco entretenida, pero el restaurant se ve vivo, con gente que saluda por el nombre a los meseros (supongo que son parroquianos frecuentes), y varias mesas grandes y animadas. Claramente la buena comida atrae a la gente. 

De las entradas probé la centolla con ensalada de palta y manzana ($13.800), un plato fresco, sabroso y con una combinación de palta y manzana que juntos, a pesar de lo que pensaba, juegan muy bien.

 Centolla_con_ensalada_de_manzana_palta_y_muselina_de_pomelo_caramelizado_2.JPG

De los platos de fondo además del glorioso Filete con mote, probé la corvina en raviol de charquicán de cochayuyo sobre un caldo de mariscos ahumado para chuparse los dedos ($13.900). Un plato muy equilibrado entre la delicadeza del pescado cocinado en su punto -como pocos en Santaigo lo saben hacer- con el sabroso caldo de mariscos ahumado. Gran juego de sabores y texturas.

Además me guiñó el ojo el congrio con lentejas, prietas y piñones ($13.900) y la merluza con crema de picorocos ($13.900) será para la proxima visita.

Por ultimo una tartaleta de cholocate ($5.900) que estaba perfecta para cerrar la noche. Fue una gram comida!. 

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