Antonio Brillat

KIRÚ - IKEBANA, el retorno de un viejo conocido.

Enviado por Antonio Brillat el 21 ago, 2017 a las 12:14
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A pocos pasos de playa Cavancha se encuentra este pintoresco restaurante. El cual, a fines del año 2016, fue adquirido por el grupo de la familia Sciaraffia, quienes cuentan con una vasta experiencia en el rubro gastronómico y hotelero en la ciudad de Iquique.

            Estos, buscando volver a la esencia y espíritu del Kirú, originario, lo cierran para dar paso a su remodelación, y reapertura en el mes de enero de este año con una renovada carta y en busca de lo que fue el corazón de sus inicios, junto a la mano de su Chef original, James Berckemeyer, uno de los más renombrados cocineros de la escena limeña actual con su prestigioso restaurante “Cosme”, quien hoy participa como asesor directo del proyecto Kirú.

            Pero eso no fue todo; buscando darle ese giro total a la nueva propuesta, Kirú se fusiona con Ikebana Sushi, dejando a su Chef Manuel Etcheverry a cargo del nuevo equipo de trabajo.

            Hoy con algunos meses de trabajo en sus cuerpos, tuvimos la oportunidad de ser invitados y disfrutar del espacio, tranquilidad y relajo, que ofrece este lúdico y abierto ambigú, bajo un concepto de confort food, es decir cocina de toque casero, pero con técnica, manteniendo su concepto original, con una carta acotada pero justa, que varía cada tres meses, de tal manera de estar ofreciendo permanentemente nuevas propuestas a los comensales, pero sin perder la utilización de productos de la zona y que además incorpora los sabores propios del Perú y entregando un buen servicio.

            La carta de Kirú resulta dinámica, amigable con tintes divertidos y con fuerte expresión de sustentabilidad con respecto al uso de los recursos marinos, lo cual se agradece. Su fuerte, sin lugar a duda son los platos tradicionales de la carta del Rímac, pero con un toque del gusto nacional, marcado por pescados, arroces salteados, rolls y soltura en el wok. Estando entre sus emblemas el lomo y congrio saltado como el tortón de chocolate. Y un detalle no menor, muchos de sus platos se encuentran en versiones vegetarianos y celiacos.

            Comenzamos la experiencia Kirú, abriendo nuestras papilas con un Pisco Sour al Tumbo ($5.900), una propuesta fresca y equilibrada con una leve aspereza en boca propia del dejo ácido del fruto andino pero que no molesta ni destiñe, bueno.

A propuesta de su propio Meitre, partimos con dos entrantes correspondientes a un Pulpo a la parrilla ($9.900) asado en su salsa anticuchera  con un dejo balsámico y su yuca majada, al estilo propio del norte del Perú, un pulpo correcto en su punto de cocción y sabroso con el deje de ahumado adecuado que se complementó muy bien con el suave puré de yuca y la cebolla morada aliñada al limón, sabroso e impetuoso en paladar. Muy buena idea, la de acompañarlo con yuca para salir de la gastada presentación de la mayonesa de aceitunas que ocupan la mayoría de los locales para presentar al pulpo.

Luego le siguió una Trilogía de Cebiches de pesca del día ($10.900) Al estilo Clásico, Carretillero y Rocoto, se notó un pescado fresco de roca de la zona, que esta ocasión fue “Bilagay o Pintacha”, justo en su acidez, sazón y picor, en sus tres versiones, acompañado de su cancha, camote y unos pequeños aros de calamares apanados. La expresión fue sabor más que picor, lo que denota el ajuste de la preparación al paladar nacional, lo que invitaba a seguir devorando sin mayores remedios, bien logrado.

Acto seguido nuestro apetito fue atacado a nuestra petición por una Albacora Miraflores ($11.800) La gracia de tal preparación se lo dio su curry de ajíes peruanos al estilo thai, con un dulzón al principio encandilante por las notas claras y latentes de la leche de coco pero que al poco andar dejaba escurrir suavemente en el paladar todo el sabor de los ajíes que se fusionaban a la perfección, todo ello coronado con una porción generosa del pez espada, unas verduras grilladas a punto y una porción de arroz, un acierto, buena elección.

            A continuación, ante la incitación del maître, fuimos invadidos con media ración de Pasta Huancaína al estilo Mar y Tierra, sin duda a esta altura uno de los platos emblemas de las cartas peruanas en los locales chilenos. Unos fetuccinis de factura casera, ligeros pero untuosos con el detalle de la ralladura de queso parmesano al momento de servir junto a unas porciones de lomo salteado con ostiones y camarones de buen calibre, todo con el sabor y enjundia de tal preparación, rico no defraudo, valió la pena.

            Dejamos, eso sí para otra visita y con el compromiso de su garzón jefe (Alejandro), la posibilidad de probar el asado de tira en cocción de 24 horas, con puré verde y salsa de vino, el cual fue uno de mis blancos al elegir, ese día. Ello ante la falta de maduración del trozo de res que estaba aún en proceso de cocción, según se nos comentó, no hay primera sin segunda, dicen, volveremos para probarlo.

            El remate ante tal panzada, se vino venir con una tradicional Crema Volteada ($4.800) con caramelo y crema. Postre generoso en sabor y contextura, empalagosa, suave con ganas de no parar. Finalmente degustamos unos ostentosos Churros fritos ($3.800) con salsa de chocolate, a propuesta del Chef. Servidos calientes para compartir lo que se traduce en una buena incorporación invernal en la carta, solo para golosos. Si note un leve dejo de fritura en exceso y conservación en frio.

            Debemos destacar el ritmo del servicio, el cual no empaño. Sobrio, amable y con conocimiento de la carta como de cada una de la preparaciones. No podemos dejar de mencionar que Kirú está muy bien manejado por las manos de su maître (Iván Medina) y su personal, quienes notan presencia y personalidad, estando pendiente de que todos los comensales queden satisfechos con su visita, muy activos socialmente, lo cual se percibe.

 

            No olvidemos que, los clientes no es que quieran empalago, pero ese plus dado por el personal puede hacer de un plato un gran plato, no por la técnica culinaria, sino por la calidez que lo rodea y que a veces puede llegar a perdonar sus defectos, lo cual se da con verborrea en este comedor.

            La coctelería es uno de sus puntos fuertes, con propuestas interesantes que mezclan lo tradicional con los frutos de la zona, con una carta de vinos pequeña pero con buenas etiquetas, tales como Calcu, Winemarkers Selectión, Blend, 2013. Pérez Cruz, Cabernet Sauvignon, Limited edition, 2014 y Odfjell, Orzana, Carmenere, 2015y mineral como la mundialmente famosa Acqua Panna, Toscana, Italia.

Convirtiéndolo en un espacio con estilo y practico, que está recuperando el terreno cedido para volver a posicionarse en los primeros lugares de la gastronomía local y regional, lo que sin duda invita a pasar por Kirú – Ikebana con buenos recuerdos de la tierra de campeones.

En resumen, se nota la propuesta de una cocina franca y promisoria que interpreta el gusto gourmet de su clientela, sazonada al picor justo de la personalidad local. Que no pretende ser más que eso, y siendo eso, lo es perfectamente.

Dirección: Amunátegui 1912, Iquique. Web www.kiru.cl, E-mail: reservas@kiru.cl. @kiru.iquique. Horario: Lunes a Sábados de 13:00 a 16:00 y de 20:00 a 00:30 horas. Fono: 57 2760795. p/p $25.000.-

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