Por mis manos corre ese sudor frío, nerviosismo llamaran algunos, son meses siguiendo día a día este sitio y nunca me atreví a escribir tan solo una palabra, pero ya estamos en esto, así que manos a la obra.....llegó el momento.
Son las veite horas del día jueves primero de abril, me encuentro frente a la puerta principal del nuevo "chiche" en el rubro hotelero, The Aubrey. Este hotel se encuentra emplazado en una ladera del cerro San Cristobal, más bien dicho donde finaliza la calle constitución, pleno barrio bellavista.The Aubrey es una casona estilo Tudor, construida en el año 1927, la que fué adquirida por un empresario australiano para convertirla en un hotel boutique de tan solo 11 habitaciones, no sin antes pasar por un largo proceso de restauración y alajamiento.
Se abre la puerta y me recibe un guardia, el cual me pregunta mi nonbre y me conduce a la recepción del hotel.Ésta se encuentra decorada de manera sobria realzando la madera en todas sus formas, huele a nuevo, demasiado nuevo, la recepcionista despues de un check-in impresionantemente rapido nos conduce a nuestra habitación.Cabe señalar que no estoy solo y que no es un día "cualquiera", estoy con mi señora y de aniversario de matrimonio, es por este motivo que me di la licencia de reservar la mejor habitación del hotel (solo por eso).
Se abre la puerta y sorpresa... habitación grande (60 metros cuadrados más terraza, aprox) cama super king, televisor Lcd 40 pulgadas, bañera profunda dentro de la habitacion, ducha doble con pared hecha de mosaicos entre otra emenidades.Ademas de cortesia y sabiendo la ocación nos agasajan con botella de espumante finca flichman extra brut, caja de chocolates la varsovienne y plato de frutas con más chocolate.Excelente nivel de detalles.
Ya son las 22 horas y el hambre arrecia, sin tener reservas y con su capacidad copada, se me ocurre la brillante idea de ir a cenar a el restaurante del hotel, el pasta e vino.Despues de llamar a recepción y de hacerme esperar largos 40 segundos me informan que hay una mesa esperandome en la terraza del mentado restaurante.Bueno el pasta e vino es tema aparte, atencion más bien desprolija un tanto torpe pero bien intencionada, comida de muy buena factoria, platos un tanto mezquinos en cantidad y precios acordes al lugar y a la comida, no así a la atención.
Son las nueve de la mañana y no aguanto ni un segundo más la sed.Me levanto tomo agua mineral hasta casi desmayarme.A las diez de la mañana en punto tocan a la puerta, se viene uno de los mejores desayunos de hotel que he probado.Café lavazza, jugo naural de frambuesa, croissant fresco, pan recien horneado con nueces y otro con tomates deshidraados, quesos, mermelada artesanal y yogurt hecho en casa con muesli.Vajilla de primera calidad. Mejor aun con buena compañia.
Son las 14 horas y me dispogo a cometer el unico error en este día, salir a aventurar a bellavista en busca de un almuerzo acorde a "viernes santo", eso quiere decir según mi señora, SIN CARNE.Camino desencantado por constitución hasta encontrarme con Azul profundo, y es ahi donde terminé, en la más completa profundidad, sin saber que estaba comiendo y porque lo hacia.Por ahora no ahondaré más en esta experiencia, ya habra tiempo y ganas de re-vivir un mal rato.
Sabia que tenia que pasar esto, son las 16 horas y tengo que dejar este oasis, me niego a abandonar la habitación, luego saco la cuenta de lo que me costaria otra noche en The Aubrey y bajo raudo las escaleras hacia la recepción a hacer mi check-out, la recepcionista me pregunta que me pareció el hotel, como estuvo mi estadia, yo respondo con mi mejor cara que todo estuvo excelente, y es aquí donde viene la pregunta que me descoloca..Señor alguna queja, algo que no haya sido de su agrado, alguna sugerencia? Pienso...pienso y por primera vez no encuentro ningun error, cero falta.Vuelvo a pensar y revisar mi estadia y nada.No se da muy amenudo en mí, pero esta vez puedo decir que me voy feliz o cercano a ese estado, no se si será la noche de aniversario, alomejor la semana santa apaciguó mi caracter,puede ser.Lo que si sé es que en ese hotel estan haciendo bien las cosas y eso se agradece.














Gracias por su descripción del hotel del punto de vista de un cliente. Uno nunca sabe si los hoteles caros lo valen o no. Parece que el Aubrey sí. Bonita manera de celebrar el aniversario (aunque dolió el bolsillo)!