PILAR

O'HIGGINS UN ICONO DE VALPARAISO

Enviado por PILAR el 03 sep, 2007 a las 0:47

OPara todos aquellos que disfrutan de la comida chilena y alguna vez estuvieron en este renombrado restaurante de Valparaìso... con pena se vio como se incendiaba completamente.

Mi saludo afectuoso, para sus dueños y todos sus trabajadores que quedaron desprovistos de su fuente laboral. 

Pero el O'higgins no ha muerto, a una cuadra esta el nuevo o'higgins que cuenta incluso con un pequeño hotel y salòn de tè.

Ese es el Patrimonio intangible que debemos cuidar

Cerca del congreso en calle Victoria,

Espero puedan reabrir pronto, porque ahi estare.

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Pamela V.
Una pena Pamela V. el 06/09/2007 a las 11:29

 

Cómo olvidar el glorioso plato O´Higgins, el pernil con papas y la escalopa Duma, además de las chorrillanas... El ambiente con los "privados" que parecían vagones de tren, el chanchito vestido de mozo de el letrero y los almuerzos familiares, las visitas que iban a ver a alguien al Van Buren, el trato cálido y familiar de las garzonas...

El O´Higgins forma parte de mis años de estudiante en Valparaíso, así que es más que una picada y fue triste ver las imágenes del incendio.

Un abrazo a todos sus huérfanos 


Fernando Lecaros



Primero que nada, quiero comentar que soy de orígen Santiaguino, pero hacendado ya en la región por más de doce años, concí de cerca esta bella ciudad cuando me tocó estudiar mi educación superior siendo un poco más que un adolscente, luego el destino laboral me trajo de vuelta para no volver a mis terruños, hoy casado con una hija Viñamarina, difícilmente veo mi destino lejos de Pancho.

Mi primer encuentro romántico si se quiere con el O'Higgins fué precisamente cuando me reencontraba con la ciudad de Valparaíso, ese gran amor de mi edad de universitario, tuve la oportunidad de almorzar muchas veces ahí en aquellos Sábados en que su comedor principal se llenaba de adultos mayores, quienes compartían con una mesa de dominó o jugando al cacho, en una ceremonia ritual que no me cabe duda los acercaba grandemente a su juventúd de una manera casi romántica.

Un plato O'Higgins (la especialidad de la casa), o un infaltable costillar con papas fritas, un lorito blanco helado, o algun otro vino que con suma gentileza y cordialidad traía "La Rosita" junto con un plato enorme, que era una delicia degustarlo precisamente ahí, en ese lugar, como si resultara tambien un ritual personal.

Sólo pocas días atrás del incendio, invité a mi señora a degustar como siempre un plato delicioso, la mejor parrilada que hemos probado, atendidos como siempre por la honesta sonrisa de La Rosita, quien pese al esfuerzo y valentía de mujer porteña, no podía ocultar el cansancio de tantas sonrisas y buenos recuerdos.

Para mí se quemó el único O'Higgins  que vale la pena recordar con alegría y romance, me confieso no haber conocido siquiera el nuevo local, la verdad en ese preciso lugar viví momentos entrañables con mi destino de porteño (aun cuando sea autoexiliado) y me cautivó el espíritu porteño en su gente y su amistad.

Lamento enormemente que este hecho haya ocurrido, lo lamento por la pérdida que para sus dueños significa, me preocupa La Rosita, y las otras damas que desde tanto tiempo trabajaban ahí. Quizás recuperarlo sea una empresa inconveniente, pero el espíritu de Valparaíso bien merecería el esfuerzo.

Sinceramente,

Fernando Lecaros S.


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