Debíamos de llevar a comer a una consultora inglesa que nos visitaba en la empresa, elegí llevarla al Emilio. Me dejé llevar porque habia sido elegido como el mejor restaurant de Chile por el Wikén el año pasado, además que para un inglés la comida peruana deberia ser nada mas exótico. Tres errores seguidos: los ingleses son foodies por naturaleza y en Londres puedes encontrar casi de todos los tipos de restaurantes del mundo, segundo el Emilio no es un restaurante de comida peruana, tiene algunos platos y ciertamente cierta inspiración, pero claramente no lo es, y tercero: hacerle caso al Wikén... Emilio es un muy buen restaurant, pero segun mi opinión nunca el mejor de Chile.
Hay que decir que el lugar es maravilloso, amplio, elegante, se eligieron tonos oscuros, madera y cuero, una hermosa barra y sector para bar, cocina a la vista. Quizás lo más exótico tiene que ver con la vista, al tener centros deportivos como vecinos, no es raro que atraviesen la terraza tipos corriendo, otros con la toalla al cuello, sudados de vuelta del partido de tenis. De hecho en algun momento se encendió la luz de la parte trasera del vecino del restaurant: el Balthus y un grupo de unas 10 personas empezaron su entrenamiento, el cual parecia ser para una marathon... extraño por decir lo menos, comer viendo hacer ejercicio a otros.
La atención es rigurosa y atenta, informada y diligente. Partimos por un pisco sour, que para decir verdad no me impresinó demasiado. Para ser sincero, esparaba mas, es el problema de las expectativas de estar en el "mejor restaurant de chile" (segun el wikén). Como primer plato pedi un pulpo a la parilla sobre un pure frío de coliflor ... bien lograda la sensación entro lo frío y lo caliente. Seguí con un Filete con risoto de mote al grana padano y pedazos de medula. Desde mi humilde punto de vista, el plato sonaba mejor de lo que era, quizás fue mi paladar poco pulido pero no sentí el sabor del grana padano el cual en general es intenso, y el risoto de mote, me da la impresión que es sólo para fanaticos del mote, no es un acompañamiento para cualquiera.
Para terminar un Expresso y la versión de la casa de suspiro limeño, con jalea de oporto y merengue.
Precio promedio por persona $50.000 pesos.
Dirección: Mons. Escrivá de Balaguer 5970, Vitacura.
Teléfono: 2183773












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