Fuimos con mi pareja al Restaurant Opera (no el Opera Catedral), estoy hablando del restaurant donde está el chef Mathiew Michel, y la entrada es por la calle Merced en el 1º piso.
La 1ª molestia fue al reservar: sólo se hacen reservas hasta las 9.30 p.m. y se espera 15' como máximo según la operadora que me atendió, esto fue un día viernes y me pareció un desagrado ya que usualmente nos gusta llegar a comer tipo 10.30, tuvimos que apurar para llegar puntual, ya que sino "perderiamos la reserva" según nos indicó la recepcionista.
Al entrar nos percatamos que el lugar es chico, no agradable a la vista, paredes pintadas de GRISSSS (en Santiago gris...), y las mesas pequeñas y pegadas, la asignada estaba en una esquina donde estabamos al paso de los garzones y a mi espalda había una mueble donde tenían vasos y botelllas y los garzones se aproximaban para tomar estos objetos!!! osea de lo más cómodo...Como ví que quedaban dos mesas vacías le solicité a la recepcionista y luego al garzón que nos cambiara la mesa, ya eran las 10 p.m. y se supone que no llegaría nadie mas o los que llegaran perderian su reserva, pero me indicaron que una de las mesas ya se habia ocupado y que ellos NO MONTAN UNA MESA NUEVAMENTE, prefireren que sus comensales estén molestos (a esos precios!), la otra mesa se ocupó a las 10.35, y nadie les canceló la reserva.
La atención: el garzón que nos atendió era un hombre muy poco afable y realmente no cumplía con lo que se espera de un lugar de ese supuesto nivel, al pedirle para empezar agua, (luego pedimos el vino que llegó en la mitad de nuestro 1er plato), costumbre francesa por lo demas de comer con agua, y por último no es obligacion consumir bebidas alcohólicas si no lo deseas, y cuando lo hagas es privilegio del cliente. Bueno cara larga, demora etc., luego al preguntarle por la preparacion de un plato contestó de una forma francamente desagradable, no sabía como estaban preparados los platos, y a la mesa de al lado (que se escuchaba todo porque estabamos practicamenrte pegados) les llevó los platos de pescados cambiados y el cliente se lo adviritió ya que no diferenció un pescado de otro....), bueno yo pedí wagyu y luego de problemas por el punto de la carne, (1º se negó a traerlo como lo pedí) y luego de insistir volvio a consultar y aceptaron..., trajeron un plato con un trocito que era la mitad de un corte de filete tipo, algo así como 4,5 x 2,5 x 2cm..., realmente un abuso por $12.000 el plato. De postre solicite el arroz con leche que venía helado, siiii..., recién sacado del refrigerador con las frutas congeladas y el brulé resonando con el hielo en mis dientes,un desastre...
Cuenta final sobre$55:000:_ por una comida en los sabores de nada extraordinario, atención deficiente, ambiente poco acogedor (frío, chico, mala disposición a los clientes etc.)
Un restaurant debe complir con tres variables para disfrutar: agradable ambiente físico, buena atención y óptima mesa...y éste lugar no cumple con ninguno de los requisitos está sobrevalorado por estar "de onda", y las reseñas creo que se deben a que ubican muy bien a los críticos...
En resumen: una (cara) desilusión. NO RECOMENDABLE














Bueno...por suerte no tuve tu mala experencia...pero tampoco fue algo inolvidable. La atención fue bastante buena, era un viernes temprano y fuimos los promeros en entrar. La comida? Escasa, buena preparación, materia prima (cordero y mero) de calidad decente, buena textura pero sabor algo escaso. Quizás sea algo sobrevaluado o los sirvieron mal los proveedores. Lo encontré algo caro...por lo que nos sirvieron, tanto en calidad como en cantidad.