Con mi amiga Paloma Baytelman, se nos pasó por la cabeza ir a ver a Bourdain, ella porque estuvo en su restaurant Les Halles en NY y yo porque lo sigo en sus aventuras televisivas hace años y además me fascina cocinar.
Bueno... nos planteamos el ir para hacer una nota y que mejor que para LA BUENA VIDA... disfrutenla, tenemos el video de la conferencia de prensa y el set de fotografías que captamos ayer lunes.
Un buen cuchillo
Sí, un buen cuchillo, esa es según Anthony Bourdain la herramienta
esencial que un chef debe manejar. "No sirve de nada tener una cocina
llena de implementos si no sabes manejar un cuchillo", dijo en la
conferencia de prensa que dio el 16 de marzo en el Restaurant "C".
Aunque
se mostró tranquilo y pacífico frente a los periodistas, Bourdain tiene
fama de chico rudo, de ser una suerte de rock star, un ídolo que viaja
por el mundo, sin ser un turista más sino que viviendo en carne propia
las diversas culturas a través de algo tan básico como la comida. Así,
el chef muestra que cambian los
ingredientes, cambian las maneras, pero el acto de comer y pasarlo bien
a través de los alimentos y el alcohol es algo que está en todos los
países.
Hambre de conocer más
Bourdain pasó más de 20 años trabajando como chef en una cocina muy
pequeña en Nueva York, Estados Unidos, y jamás imagino que conocería los lugares más recónditos del
mundo, su comida y su gente.
Cuando surgió esta oportunidad Bourdain ya
tenía más de 40 años de edad. Hoy a los 52 asegura que siempre tiene
hambre de conocer más. "Yo no tenía ninguna expectativa de visitar lugares exóticos, entonces, como toda persona que
encuentra algo maravisillo... Digo: quiero más de eso!. No
hay cosa más atractiva e interesante que ver cuan grande y cuan
increible es el mundo. Si nunca han caminado or una calle de Tokio o
visitado un mercado en Japón, la primera vez que lo hagan les vá a
explotar la cabeza como si hubieran tomado un LCD", explicó.
En
su programa de televisión -"Sin Reservas", que trasmite Discovery
Travel & Living- Bourdain aparece disfrutando de los restaurantes
más sofisticados, tanto como
en las picadas más sucias de grandes capitales y pequeños pueblos en
los cinco continentes. No por nada ha declarado su fascinación por la
comida que se vende en los
puestos callejeros. "Son la mejor muestra gastronómica de un país,
incluso aquella comida de dudosa higiene, es la gloria y espíritu de lo
que es una nación, habla de lo que eres, de lo que amas, de lo que
necesitas. Para mí,
no el mejor pero sí es el más excitante lugar del mundo para comer este
tipo de comida es en Singapur, porque la cultura de comida callejera es
una colección de todas las culturas: India, Malasia, China. Allí queda
demostrado qué es lo más
importante de la comida callejera: un chef y un plato. No se trata de
alguien que hace veinte preparaciones distintas cada día, sido de una
persona que se dedica y se especializa en una sola
comida. Es vital incorporar la comida calleja a la cultura gastronómica
de un país", aseguró.

Lo simple es lo mejor
El
espacio donde se realiza la conferencia de prensa está lleno de
periodistas, reporteros gráficos y camarógrafos. Frente a todos ellos
Bourdain señala en unas 10 ocasiones que la mejor comida es la más
simple, la que tiene dos, tres o cuatro ingredientes a lo más. "Pasta
con ajo, tomate y aceite de oliva; atún con arroz; pollo asado. "Esos
ingredientes pueden ser distintos en diversas
partes del mundo. Pero siempre lo simple es lo que los chefs buscan, lo
que los chefs aman", dijo.
Junto con la simplicidad, el chef habló de la importancia de la técnica. "La técnica se trata de transformar, por ejemplo, una
carne dura a una blanda, una carne vieja en una deliciosa, eso es lo central en la
historia de la gran gastronomía".
Aunque reitera todo el tiempo que prefiere lo simple, no le
gustan las frutas, pues es más bien de gustos salados: disfruta de las
preparaciones picantes y con mucho aliño. "Lo que sí me encanta son las
uvas, siempre que vengan dentro de un vaso", dijo riendo.
Sus chistes respecto al alcohol y a las drogas son frecuentes, lo que
no es raro si se piensa que el mismo ha declarado que comenzó a
consumir drogas cuando sólo tenía 13 años y que fue adicto a diversas
sustancias psicotrópicas hasta que se internó en una clínica de
rehabilitación. "Me gusta
seguir un estilo de vida poco saludable, haciendo lo contrario de todos
los consejos que me ha dado mi madre", bromeó.
Lo cierto es que Bourdain se mantiene bastante bien y sus máximas para ello son no consumir comida chatarra, ni tampoco alimentos frente al televisor, como snacks o comida preparadas. "Cuando se vive rodeado de vinos y alimentos uno trata de no sobrepasarse. De hecho no creo en ese dicho que dice que hay que desconfiar de un chef flaco, esa es una de las estupideces (Stupid Shit) más grandes que he escuchado en mi vida. Un chef gordo no trabaja lo suficiente", afirma.
De erizos, completos y arrollados
En su visita a Chile, Bourdain comió en distintos lugares, especialmente en "picadas". No le gustaron los piures y
sobre los completos tuvo sensaciones encontradas. "No se si son
realmente deliciosos o un crimen de guerra, pueden ser buenos según
cuanto trago hayas tomado", dijo riendo una vez más.
Para
él lo que más destacable fue el arrollado y las prietas que
probó en "El Hoyo", lugar que encontró tan memorable que incluso afirmó
que había quedado en shock. También destacó los lomitos de
la Fuente Alemana y los erizos que comió en el sur del país.
Muy agradable resultó ser este chef rockstar,
aventurero y político, querido y odiado. Sin embargo, él no se siente especial, como ese
personaje que se pinta cuando lo describen, sino sólo como un chef previlegiado, que tiene un
programa de TV donde puede decir la verdad y contar historias de forma
muy personal. "Abuso del privilegio de mirar a la cámara y decir 'esto es
pésimo'. Incluso puedo estar borracho en mi show, puedo maldecir, puedo decir
cosas muy inapropiadas sobre Sarah Jesica Parker", bromeó.
Así,
entre broma y broma, se asoma esa carismática estrella de rock de la
que todos hablan, pero también se muestra el hombre simple que de vez
en cuando cocina en su casa, a quien le encanta reunirse con sus amigos
chefs y que hace un año decidió volver a su pequeña cocina de siempre
en el restaurant "Les
Halles" de Nueva York, donde luego de trabajar durante 16 horas
seguidas y quedar exhausto, comprobó que los años no pasan en vano...















Hoy aparecio en 24Horas en Mano a Mano con Guille, igual estuvo chori, habian preguntas medias na que ver, pero bueno.
Se agradece el video y por supuesto el desgloce de tal!