Octubre es el mes de la cerveza y Valdivia es la capital de la cerveza. Si se cruzan ambos puedes considérarte un afortunado. Me siento afortunada.
El pasado fin de semana visité Valdivia por razones académicas, acompañando a Mr. J y, sorpresa número uno: Festival de Cine. Mientras hacíamos reconocimiento del lugar, sorpresa número dos: el tercer Festival de la Cerveza Artesanal (14 al 16 de octubre).
Pese a mi investigación previa de los lugares imperdibles, picadas y similares en la zona, no había escuchado nada de este evento. Fue toda una sorpresa.
Tuvimos mucha suerte: lindos días, un poco de lluvia por supuesto, una anfitriona de primera que no solo nos alojó en su hogar, sino nos llevó a sus lugares favoritos y nos presentó esa ciudad maravillosa. “No crean que Valdivia es cool”, nos advirtió. Claro, eran días especiales: muchas actividades, muchos turistas, algún famosillo por ahí.
Lo primero que debo decir es que en Valdivia se come rico y barato. Todos los lugares que visitamos eran en promedio un 20% más económicos que algún símil santiaguino. Punto aparte la cerveza.
La cerveza. Por estos días, en Santiago podemos encontrar una variedad muy generosa en cervezas importadas y chilenas. En Valdivia la cosa es diferente, la cerveza artesanal es la que manda. Son tantas y todas tan diferentes que la experiencia de acompañar un plato se vuelve un tema complejo y una experiencia inolvidable. Siendo aprendices en la materia, optamos por conocer, probar y experimentar con la mayor variedad posible. Solo con fines exploratorios.
En la mayoría de los locales puedes encontrar dos o tres tipos de cervezas artesanales en shop o botella, además de algunas importadas. Siempre habrá alguna que te sorprenda.
Pero hablemos del evento: la Fiesta de la Cerveza en la Isla Teja junto al Campus de la Universidad Austral, dentro del parque Saval. En el lugar se realizan diversos eventos durante el año y el parque de 11 hectáreas es otro de los paseos imperdibles de la ciudad. Acá algunas postales de aquello.



Entrada al recinto de la feria.
En un galpón se juntaron unas 25 marcas de cervezas diferentes en la tercera versión del evento. También hay música en vivo, elección de la reina (como no), algunas comidas. La entrada costaba $1.500 con derecho a un cover, y al parecer a los que llegaban temprano, como nosostros, no les cobraban. Así es la cosa en el sur, sin estrés.
Respecto a esto último creo que hay harto por mejorar. La oferta era bastante escasa y no puedo dejar de mencionar mi asombro al ver que varios de los pocos puestos de comida vendían completos. Completos! Una cosa es tener algo para todos los gustos pero me pareció una estrategia bastante básica vender un producto que su función finalmente es solo saciar el apetito o ayudarte a seguir probando cervezas. Fome. Esperábamos algo más. Lo más preocupante era la cantidad de gente que los consumía.
No eran más de 10 puestos con comida en una carpa junto al galpón, donde también había chorrillanas, paellas, empanadas, sopaipillas (sureñas sin zapallo), y algunos sándwiches. Dentro del galpón habían dos puestos de comida con crudos y otro con “choripanes alemanes” hechos con longanizas artesanales y acompañados con chucrut. Ambos estaban bastante más acorde con el espíritu del evento. Como el hambre atacaba optamos por unas empanaditas de jaiba queso y un choripán alemán. Muy buenos ambos.

Choripán alemán. Empanada de jaiba queso.

Igual se veía wena...

Sopaipillas sureñas gigantes.

Panorama al interior. Llegamos temprano, más tarde la cosa estaba más movida, música en vivo incluída.
Pero bueno, a lo que íbamos. La cerveza.
Lo mejor para uno como extranjero es que no conoces muchas de las marcas presentes y frente a ti tienes un mundo por descubrir. Las probamos casi todas y de verdad impresiona los diferentes sabores que se pueden encontrar en un brebaje que, en general, comparte los mismos ingredientes en sus diferentes versiones.
Acá el registro de algunas de las marcas presentes. Aunque no está en el registro, un lugar importante ocupaba Kunstmann, la más industrial de las presentes y que tiene una presencia muy fuerte en Valdivia.
En cada stand te ofrecián una degustación y los precios rondaban los $1.500 el shop de 500 cc. Muchos también ofrecían botellas, packs, vasos shoperos, etc.



Esta fue una de las que nos gustó, su versión Golden Ale y volvimos por más. Alguno de sus sabores nos recordó la española Inedit. Es oriunda de Llanquihue, X región.


Esta cerveza viene de Chiloé. Si, allá también hacen cerveza, no solo chapaleles y gorros de lana. Tenía la particularidad de tener fruta: membrillo o frutilla. Probé la de frutilla, con fruta natural según lo que me explicaron. Tenía buen sabor pero la frutilla era bien persistente y dulce, dudo hubiera disfrutado ese vaso de 500 cc. y tal como pasa con las de miel, al segundo sorbo te cansa.

Solo la incluyo por la curiosidad. No habia personal ni degustación en el stand.

Cerveza de La Araucanía. No hay mucho más que decir porque el personal no dejó de hablar por celular y no pudimos probarla. Al cabo que ni quería, como quien dice.

Producida en Calera de Tango. La versión Hard, cerveza negra, era mucho más suave que las otras del tipo, bastante tímida pese a su etiqueta.

Esta tenía un sabor bien particular, muy fuerte y ácida para mi gusto. Diferente sin duda.

Fue otra de las seleccionadas, en su versión Golden. Selva Fría jugaba de local. Originaria de Valdivia, era posible encontrarla en la mayoría de los locales de la ciudad, junto a la Calle Calle, Valbier, Salzburg y Kunstmann, por su puesto.
Para todos los gustos. En la zona central se están produciendo muchas cervezas artesanales, pero aun cuesta un poco encontrarlas y conocerlas. Se agradece que estén presentes en todo evento gourmet o cervecero, mejor aún cuando nos cuentan de sus variedades y procesos de primera fuente.
No le tenga susto cuando en algún local le sugieran una cerveza artesanal, atrévase a probar. Si no le gusta, en la segunda ronda pida de otra.
P.













Así da gusto leer los posteos, con harta información, fotos y tiempo para contar la experiencia.
Gracias Pame.
Saludos.