Inmensa y costumbrista picada de comida chilena.
Buenas sopaipillitas de aperitivo, pisco sour exquisito, aireado, limpios baños, buena atención (muy informada) y estacionamientos varios en el mismo local.
Comida muy bien condimentada y sabrosa, mechada muy rica.
Dos cantores populares muy valorados por la audiencia. Buenos cantos antiguos... Una señora entonando boleros, cantos de los antiguos, una niñamirando como tocar la guitarra. Un mozo atento indicando ingredientes de los platos.
Bastante bien, nadie te apura en nada de nada y te atienden a tiempos muy prudentes.
Como para volver con la familia.













Había leído este post y fui a Don Peyo de Manuel Montt a almorzar, ayer.
Me fue pésimo. Pensé en escribir un post,
pero prefiero comentar este artículo. Pedimos con Alejandro mi pololo un
margarita para él, un pisco sour
para mí. Mi aperitivo sabia MUY raro.
MUY RARO.
La cosa es que el llevárselo el mesero,
le puso una bombilla y lo probó (eso lo vi desde lejos). Se dió cuenta que se había mezclado con el
margarita por eso el sabor RARO …
Luego,
pedimos un borgoña… tinto con frutillas CONGELADAS. Aún me duele mi diente. No lo tomamos y por cierto tampoco lo cobraron, pues claro reclamé.
Sé que se trata de comida pero estos detalles en los bebestibles hacen también la diferencia. Quiero agregar que la comida estuvo decente, nada, nada espectacular. El costillar al horno estaba
desabrido. La plateada a la pimienta estaba rica y punto.
Tuvimos que pararnos para: buscar la sal,
cubiertos y servilletas.
Nunca más. Que pena, yo pensaba que era
una picada clásica de Santiago. Algo para recordar. Mas es para olvidar.