El viernes 26/11/2010 fuimos al Miraolas del pasaje mañío y fue una buena experiencia. Pedimos unos picoteos y camarones de río recomendados por el mesero, que, la verdada, tuvieron poco éxito, pero creo que se debía a que nos éramos los comensales más apropiados para ese tipo de platos (venías los camarons completos), pero estaban de buen sabor.
Los pescados estaban ricos y yo comí un chupe que se veía pequeño, pero estaba muy sabroso.
La atención muy cordial, atenta y rápida, pero al momento de pedir la cuenta, muy demoroso, de hecho mi novio se paro y fue a la caja a pagar.
En síntesis: bueno y rico.












Fui el sábado a almorzar. La comida rica en general. Unas machas a la parnesana buenas, carnosas y blandas. Los platos "a la mantequilla negra" NADAN en mantequila. Me pareció demasiado, parecía caldo en el plato. La idea de la mantequilla negra es darle un toque, no comerse un infarto. Las papas fritas son ricas pero hay que informar que no son caseras.
La atención muy cortés; el pan llegó bien, el vino fue enfriado; pero lenta y algo distraída.
La carta de vinos buena pero el precio agregado es de alredededor del 50%.
Recomendación para todos los restaurantes: hagan inventario y avisen a sus mozos antes de comenzar el servicio las cosas que no hay. El comensal ni siquiera debiera preguntarlo, sino el mozo decirlo antes de tomar la orden. Y nunca se debiera pedir algo para que te digan 10 minutos desués que no queda (en este caso fue el tortellini de centolla, pero pasa mucho).