La comida exótica ha vivido un pequeño boom en nuestra capital. Al fenómeno Lai Thai (que de cocinería pasó a tener tres locales en la capital) se suma el éxito de Vietnam Discovery, un cambio que da muestras que el paladar santiaguino ha ido adaptándose a los sabores más chispeantes.
La nueva adquisición de este grupo de restaurantes de aires exóticos se llama Chang Thai, restaurante que partió como franquicia de Lai Thai pero que al poco andar se desmarcó de los colores de la cocinería de Franklin para correr por su cuenta.
::: El Lugar :::
El lugar traerá más de algún recuerdo a los ñuñoinos mayores de treinta, ya que ocupa el mismo espacio donde alguna vez estuvo el noctámbulo bar El Crucero, a metros de Salvador.
La estructura del lugar no ha cambiado mucho, y su decoración es bien intencionadas, pero algo básica.
::: Para compartir :::
Partimos nuestra visita con el Chang Thai Mixed Starter, un palto de picoteo bastante acertado para una mesa de a dos y que incluye unos Camarones Snowing, al dente y crocante, unos Satay Gay, brocheta de pollo bastante sabrosa, bien marinada, suave y con el leve gusto del maní. El representante vegetariano de este mix es el Tung Tong, saquitos de masa frita rellenos con sabrosas verduras cocidas en su jugo.
Otro fresco picoteo es el Chang Angle, cerdo la minado cocinado en parrilla marinado con cilantro que se come de forma similar a los nems, en una combinación con lechuga y zester de limón que le otorga un toque fresco y ácido.
Entretenido y novedoso.
Si bien las sopas en nuestra cultura son platos netamente invernales, acá son parte de la alimentación diaria, donde una de las más tradicionales es la Tom Yum, un picante y especiado caldo de verduras y lemmon grass que está ideal para tomarla el 1 de enero por la mañana.
::: Los Fondos :::
Los platos principales los partimos con otro clásico, el Curry Verde de Pollo, un sabroso y cremoso plato de gusto bastante casero y con más verduras que las que usualmente lleva este plato.
Otro imperdible de esta cocina es el Pad Thai, plato emblema de Tailandia que en la versión Chang Thai se siente hogareño, bien armado y de porción contundente, con fideos de arroz, maní molido, trozos de pollo, tofu sellado, camarones y diente de dragón.
Los amantes del agridulce pueden pedir el Khow Pad Sapparod, piña rellena con arroz frito; un plato que sonaba bien en carta pero que lamentablemente llegó pasado de sal y con poco protagonismo de esta fruta.
El arroz se redimió n el siguiente plato, Khow Pad Ka Prow, una receta donde este cereal nuevamente va frito, esta vez acompañado por cerdo y verduras.
Un plato contundente y bastante sabroso.
::: Conclusión :::
Chang Thai tiene claro su objetivo, ser un buen restaurante de cocina thai, uno que no pierde la esencia callejera de su comida y el ánimo hogareño de sus recetas.
Acá no hay intención de chilenizar el concepto, si no que de cautivar al público con platos sabrosos y no necesariamente picantes ni especiados. Ayuda en esto que en los fogones haya cocineros tailandeses orgullosos de su herencia culinaria que no pretendan hacer reinvenciones ni alta cocina.
Este lugar tiene vocación de picada, tanto en su carta de precios bastante módicos como en su decoración y servicio, con detalles que se dejan pasar con gusto al enfrentarse a platos contundentes, sabrosos y de precio más que conveniente.
Texto:
Darío Córdova
Fotografías:
Alejandro Mery












Lo pequeño del local, me hizo desistir de ir, pero para no quedar picado, fui el sábado con mi pareja. Los nombres lo los recuerdo. Partimos con unos boñuelos, masa de arroz rellenas con verduras y especies, esto va frito, estaban muy rico, pero lamentablemente el interior quedó frio, sospecho que los preparan y los congelan, pero faltó temperatura, aún así estaban muy buenos, se acompaña con salsa de soya y mermelada de aji. Para beber mi pareja un jugo natural, que por $1800 estaba muy bueno creo que era casi 1/2 lt. Yo una Tiger también por $1.800. El fondo, ella pidió un Tofu salteado con vegetales (champiñones, bambú, albahaca, tenía una salsa de soya, pero tenía algo dulce, que la hacía muy rica, llevaba una porción de arroz. Yo pedí un Curry rojo con vacuno, también tenía bambú y albahaca. Existen 3 niveles de picor (Hot, medium y mild), el de mi pareja era mild, yo pregunté que tan HOT era el hot y me dijeron quera muy picante y como ya había sufrido en el majestic por pedirlo como lo comía el Chef, decidí pedirlo medium y ese para mi era el picor justo, estaba muy bueno el curry, me hizo transpirar, pero el picor estaba justo para mi medida, muy rico la verdad y como cuchareaba de la salsa de mi pareja se hacía la combinación perfecta entre picor y dulzor. Obvio me pedí otra Tiger.....Probamos un postre, que consistía en un platano con leche de coco y crema, para mi no fue nada del otro mundo. Cuenta final $18.000 aprox. Lamentablemente no tenían TRANSBANK (no tienen), así que hay que ir con efectivo, afortunadamente andaba justo con 20 lukas en la billeterea.
Resumiendo, es un buen lugar para ir a comer algo distinto, nada del otro mundo (si lo es), pero es como una de esas picadas que es bueno de visatar de vez en cuando. La atención muy buena.
Ah....y por qué fui, porque no iba a fomentar la "usura" del Lai thai de Av. Ossa. La misma comida que en Franklin y pagar el doble sólo por el lugar, al menos para mi no lo vale...
Saludos
Roberto